Los Directivos no piensan contratar a nadie en lo que queda de Año

Sólo un 6% de los directivos españoles prevé contratar en lo que resta de 2010. la proyección de empleo neto en España, que fija el porcentaje dedirectivos que prevén aumentar la contratación, menos el porcentaje de los que esperan reducirlas, se sitúa en terreno negativo: -1%, que aún así supone una mejora con respecto al mismo trimestre de 2009 y a los tres meses anteriores, en siete y cinco puntos porcentuales, respectivamente.

 "Los resultados del estudio parecen indicar una cierta estabilización del mercado laboral para el último trimestre de este año. Estas son las cifras menos negativas en la proyección de empleo neto en los últimos dos años y medio", precisó el director general de Manpower en España, Raúl Grijalba. 

Por zonas geográficas, y en base a la estacionalidad, los directivos de la zona Norte (Aragón, Cantabria, La Rioja, Navarra y País Vasco) se erigen como aquellos con proyecciones más optimistas. Los de la zona Noroeste (Islas Baleares y Cataluña) son por contra los más pesimistas.

Pese a los ajustes en las plantillas tras la finalización del verano, la hostelería espera la mayor contratación del trimestre, seguida por el sector de Actividades Sociales.

En comparación con las previsiones de los dirigentes de otras partes del mundo, los directivos españoles se sitúan entre los menos optimistas. Los máximos dirigentes de Grecia e Italia registran los peores escenarios del mundo, con proyecciones de empleo del 10% y el 9%. Por su parte, los directivos de China presentan las previsiones más altas, con un +47%.

 

China, La potencia Subdesarrollada

Su PIB per cápita está a la altura de Albania

Destartaladas casas de ladrillo gris y mercadillos callejeros a la sombra de imponentes rascacielos de cristal y acero plagados de galerías comerciales. Deportivos de lujo adelantando a toda velocidad a triciclos cargados de fardos y plásticos para reciclar. Restaurantes de diseño donde el menú vale el sueldo de un mes junto a pringosos y humeantes puestos ambulantes en los que se come por un euro. Albañiles con los dientes cariados y escuálidos «mingong» («currantes»)que han emigrado del campo mirando de reojo a las jovencitas «fashion» de la gran ciudad, que lucen muslamen a base de raquíticas minifaldas y tacones de vértigo. Con toda la crudeza de sus contrastes, así es el progreso asimétrico deChina, paradigma del ascenso de los países en vías de desarrollo? para lo bueno y para lo malo.

Como indica el cartel a su espalda, un vendedor ambulante hace negocio con su carrito de fruta en Pekín. Convertida en la «fábrica global» gracias a su abundante y baratísima mano de obra y en un potencial mercado de más de 1.330 millones de consumidores por su imparable crecimiento de dos dígitos, China acaba de superar a Japón como

segunda economía mundial. En términos totales, su PIB es ya superior y, tras rebasar en los últimos años al Reino Unido, Francia y Alemania, se sitúa sólo por detrás de Estados Unidos. Pero su PIB per cápita, de sólo 3.700 dólares (2.869 euros) anuales, es propio de un país en vías de desarrollo y, en una lista de 185 Estados, anda en el puesto número 100 a la altura de Jordania, Albania, Angola o El Salvador.

Su fuerza, que es su desorbitado número de habitantes, supone al mismo tiempo la debilidad de este gigante con pies de barro amenazado por tremendos problemas de superpoblación y sostenibilidad medioambiental. Aunque, a la vista de los logros obtenidos durante las tres últimas décadas ?en las que más de 400 millones de personas han salido de la pobreza?, al desarrollo chino aún le queda un buen trecho por delante.

Según escribe Li Peilin en el Libro Azul de la Academia de Ciencias Sociales, «desde 1978, cuando empezaron las políticas de apertura y reforma, a 2000, el PIB per cápita creció de 400 a 800 dólares (de 310 a 620 euros), lo que llevó 20 años». En 2003 superó los 1.000 dólares (775 euros). El objetivo para 2020 era alcanzar los 3.000 dólares, pero se consiguió en 2008 y a finales de este ejercicio se llegará a los 4.000 dólares (3.101 euros).

En términos de PIB por paridad de compra, una variante que tiene en cuenta el coste de la vida, los chinos se verían beneficiados porque dicho índice subiría hasta los 6.000 dólares (4.652 euros), según las estadísticas del Banco Mundial.

En una de las transformaciones económicas y sociales más meteóricas de la

Historia, China se ha convertido ya en un país de ingresos medios y se ha

formado una clase media urbana cada vez más numerosa. Pero las iferencias son apabullantes a todos los niveles. Para empezar, entre ricos y pobres, ya que los 875.000 millonarios contabilizados por la revista económica «Hurun» atesoran la mitad del patrimonio del país.

Éxodo rural

En las zonas urbanas, los ingresos medios anuales ascienden a 17.175 yuanes (1.958 euros), mientras que en el mundo rural son sólo de 5.153 yuanes (587 euros), por lo que 200 millones de campesinos han emigrado a futuristas megalópolis como Shenzhen, que hace treinta años era solamente un humilde pueblo de pescadores.

Los expertos han vaticinado que el coloso oriental desbancará a Estados Unidos en los próximos años, pero el primer ministro, Wen Jiabao, calculó al final de la última Asamblea Nacional que «todavía hace falta un siglo o más para poder modernizar China».